Make: qué es y por qué lo uso para automatizar todo lo que puedo

Hay un momento concreto en la vida de cualquier persona que trabaja online en el que te das cuenta de que estás haciendo exactamente lo mismo tres o cuatro veces al día. Copiar datos de un formulario a una hoja de cálculo. Reenviar correos a un canal de Slack. Crear tareas manualmente cuando alguien rellena un formulario de contacto. Yo llegué a ese momento hace un par de años y fue cuando descubrí Make.

Desde entonces, Make es la herramienta a la que más horas le he dedicado y, con diferencia, la que más tiempo me ha devuelto.

Qué es Make exactamente

Make —que hasta 2022 se llamaba Integromat— es una plataforma de automatización visual que permite conectar aplicaciones y servicios entre sí sin necesidad de escribir código. La idea central es sencilla: cuando ocurre algo en una aplicación, Make puede desencadenar una acción automática en otra.

Por ejemplo: cuando alguien rellena un formulario de Typeform, Make puede automáticamente añadir esa persona a una lista de Mailchimp, crear una fila en Google Sheets con sus datos y enviarle un mensaje de bienvenida por correo. Todo eso ocurre solo, en segundos, sin que toques nada.

Lo que diferencia a Make de otras herramientas similares es su interfaz visual. Construyes los flujos de trabajo —llamados escenarios— arrastrando módulos y conectándolos entre sí como si fuera un diagrama. Puedes ver exactamente qué hace cada paso, en qué orden y qué datos pasan de un lugar a otro.

Por qué elegí Make frente a Zapier

La pregunta inevitable. Zapier es la herramienta más conocida en este espacio y tiene más usuarios, más integraciones y más contenido en internet. Entonces, ¿por qué Make?

Hay tres razones principales que me hicieron cambiar.

El precio es radicalmente diferente

El plan gratuito de Make incluye 1.000 operaciones mensuales, lo que para empezar es más que suficiente. Pero cuando necesitas escalar, los precios de Make son significativamente más bajos que los de Zapier para el mismo volumen de automatizaciones. Si estás construyendo flujos de trabajo con cierta complejidad, la diferencia económica es notable.

La lógica condicional es mucho más potente

En Make puedes crear rutas diferentes dentro de un mismo escenario. Si una condición se cumple, el flujo va por un camino; si no, va por otro. Puedes añadir filtros, bucles, agregadores de datos y operaciones matemáticas directamente en el flujo. En Zapier esto requiere planes más caros o workarounds que complican todo.

La transparencia del flujo de datos

En Make ves exactamente qué datos entran en cada módulo y qué datos salen. Cuando algo falla, puedes pinchar en cualquier punto del escenario y ver el historial de ejecuciones con todos los valores reales que procesó. Para depurar errores, esto es un salvavidas.

Cómo funciona Make: los conceptos clave

Antes de que te pongas a trastear —que es lo que deberías hacer cuanto antes— conviene entender cuatro conceptos que aparecen constantemente.

Escenario

Es el flujo de automatización completo. Un escenario tiene un disparador —el evento que lo pone en marcha— y uno o varios módulos que ejecutan acciones. Puedes tener tantos escenarios como quieras en tu cuenta.

Módulo

Cada bloque dentro de un escenario es un módulo. Hay módulos de tipo «trigger» que inician el flujo cuando ocurre algo, módulos de acción que hacen cosas en otras aplicaciones, y módulos de utilidad que transforman o filtran datos.

Conexión

Para que Make pueda acceder a tus aplicaciones, necesita una conexión autorizada. La primera vez que añades un módulo de Gmail, por ejemplo, te pedirá que inicies sesión en tu cuenta de Google. Esa conexión queda guardada y puedes reutilizarla en todos tus escenarios.

Operación

Cada vez que un módulo se ejecuta, consume una operación. El plan gratuito incluye 1.000 operaciones mensuales. Si tienes un escenario con cuatro módulos que se ejecuta 100 veces al mes, eso consume 400 operaciones.

Tres escenarios reales que tengo activos ahora mismo

Nada explica mejor una herramienta que ver para qué la usas en la práctica. Aquí van tres de mis escenarios actuales.

Escenario 1: Formulario de contacto → Notion + Email automático

Cuando alguien rellena el formulario de contacto de mi web —construido con Tally—, Make coge esos datos, crea una entrada nueva en mi base de datos de Notion con el nombre, email y mensaje de la persona, y le envía automáticamente un correo de confirmación personalizado desde mi Gmail. Antes hacía esto a mano. Ahora no toco nada.

Escenario 2: RSS de mi blog → Publicación en LinkedIn y Telegram

Cada vez que publico un artículo nuevo en mi blog, Make detecta la actualización del RSS, genera un texto de acompañamiento y publica automáticamente en mi canal de Telegram y programa una publicación en LinkedIn. El texto no es idéntico en ambos canales: Make aplica una pequeña transformación para adaptar el tono a cada plataforma.

Escenario 3: Alerta de ventas en tiempo real

Tengo conectada mi plataforma de ventas con Make. Cada vez que se produce una venta, Make me envía un mensaje a Telegram con el nombre del producto, el importe y el email del comprador. Suena trivial, pero esa notificación inmediata me da información en tiempo real sin tener que abrir el panel de administración cada hora.

Cómo empezar con Make desde cero

Crear una cuenta en Make es gratuito y no requiere tarjeta de crédito. Puedes registrarte directamente en make.com y tendrás acceso inmediato al plan gratuito.

Mi recomendación para empezar es esta: no intentes automatizar algo complejo el primer día. Elige una tarea sencilla con dos aplicaciones que ya uses. Por ejemplo, conectar Google Forms con Google Sheets para que cada respuesta cree una fila nueva automáticamente. Es un escenario de dos módulos que puedes tener funcionando en menos de quince minutos y que te enseña los conceptos fundamentales sin frustración.

Una vez que ese primer escenario funciona, el resto viene solo. La curva de aprendizaje de Make es pronunciada al principio, pero en cuanto entiende la lógica de cómo fluyen los datos entre módulos, empiezas a ver posibilidades de automatización en absolutamente todo lo que haces.

El cambio de mentalidad que lo hace funcionar de verdad

La parte técnica de Make se aprende. Lo que cuesta más es desarrollar el instinto para identificar qué merece automatizarse y qué no. Mi regla práctica es simple: si hago algo más de tres veces a la semana de forma manual y siempre de la misma manera, es candidato a convertirse en un escenario de Make.

Empieza por ahí. Observa tu semana, identifica esas tareas repetitivas que haces en piloto automático y pregúntate si una máquina podría hacerlo igual de bien. En la mayoría de los casos, la respuesta es sí.

Por Joan

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *