Make vs Zapier: cuál elegir en 2025 (comparativa honesta tras usarlos ambos)

Si llevas tiempo dándole vueltas a cuál de estas dos herramientas usar para automatizar tus procesos, este artículo es para ti. No voy a darte una tabla de características copiada de sus páginas de marketing. Voy a contarte lo que descubrí usando ambas durante meses en proyectos reales.

La conclusión rápida: no hay una respuesta universal. Hay una respuesta correcta para tu caso específico. Y para llegar a ella necesitas entender dónde brilla cada una y dónde flojea.

Empecemos.

Qué son y qué tienen en común

Make —antes conocido como Integromat— y Zapier son plataformas de automatización sin código. Las dos permiten conectar aplicaciones entre sí para que cuando ocurre algo en una, pase algo automáticamente en otra.

Ambas tienen interfaz visual. Ambas tienen plan gratuito. Ambas conectan con cientos de aplicaciones populares. Ambas funcionan en el navegador sin necesidad de instalar nada.

Desde fuera parecen intercambiables. En la práctica, tienen filosofías de diseño muy distintas que generan experiencias de uso radicalmente diferentes.

La diferencia filosófica que lo explica todo

Zapier está diseñado para la simplicidad. Su objetivo es que cualquier persona, sin ningún conocimiento técnico, pueda crear automatizaciones en minutos. La interfaz es lineal: trigger → action. Paso a paso, sin ambigüedades, sin opciones que puedan confundir.

Make está diseñado para la potencia. Su objetivo es que puedas construir flujos de trabajo tan complejos como necesites. La interfaz es visual y no lineal: puedes crear ramificaciones, bucles, rutas condicionales y transformaciones de datos avanzadas.

Esa diferencia filosófica tiene consecuencias directas en la experiencia de uso, el precio y los casos de uso donde cada herramienta es la mejor opción.

Comparativa de precio: la diferencia es significativa

El precio es uno de los factores más importantes en esta decisión, especialmente si estás empezando o si gestionas el presupuesto de una pyme.

Plan gratuito

Zapier Free: 100 tareas al mes. Solo flujos de dos pasos —un trigger y una acción—. Sin acceso a filtros ni formateo de datos avanzado.

Make Free: 1.000 operaciones al mes. Acceso completo a todas las funciones incluyendo rutas condicionales, filtros y módulos de transformación. Hasta dos escenarios activos simultáneamente.

El plan gratuito de Make es significativamente más generoso en funciones. La limitación de dos escenarios activos es un inconveniente real, pero las 1.000 operaciones y el acceso a funciones avanzadas compensan.

Planes de pago

Aquí la diferencia es todavía más marcada.

Zapier Starter: Aproximadamente 19,99 euros al mes. 750 tareas al mes. Acceso a flujos de más de dos pasos y filtros básicos.

Make Core: Aproximadamente 9 euros al mes. 10.000 operaciones al mes. Acceso completo a todas las funciones sin restricciones.

Para el mismo presupuesto mensual, Make te da entre cinco y diez veces más operaciones que Zapier. Si el volumen de automatizaciones es un factor relevante para ti, esta diferencia es difícil de ignorar.

La razón de la diferencia de precio está en la posición de mercado de cada herramienta. Zapier es la marca más conocida y tiene una base de usuarios más amplia. Puede permitirse cobrar más. Make compite por precio y potencia técnica.

Facilidad de uso: Zapier gana claramente

Si nunca has automatizado nada en tu vida, Zapier es más fácil de aprender. La interfaz es lineal e intuitiva. Cada paso te dice exactamente qué hacer a continuación. En veinte minutos puedes tener tu primera automatización funcionando sin haber leído ningún tutorial.

Make tiene una curva de aprendizaje más pronunciada. La interfaz visual con nodos y conexiones puede resultar confusa al principio. Los conceptos de módulos, rutas y operaciones requieren algo más de tiempo para interiorizarse.

Dicho esto, esa curva de aprendizaje de Make se supera en unas pocas horas de práctica. No es una herramienta difícil. Es una herramienta que requiere más inversión inicial para desbloquear su potencial completo.

Si tu criterio principal es empezar rápido y sin fricción, Zapier. Si estás dispuesto a invertir unas horas de aprendizaje a cambio de mucha más potencia a largo plazo, Make.

Potencia técnica: Make gana sin discusión

Aquí no hay debate. Make es técnicamente más potente que Zapier en prácticamente todas las dimensiones relevantes para flujos de trabajo complejos.

Lógica condicional

En Make puedes crear rutas condicionales dentro del mismo escenario. Si una condición se cumple, el flujo va por un camino. Si no, va por otro. Puedes tener múltiples rutas con distintas condiciones ramificándose desde el mismo punto del flujo.

En Zapier, la lógica condicional existe pero es más limitada. Los filtros básicos están disponibles desde el plan Starter. Los paths —ramificaciones— requieren el plan Professional, que es considerablemente más caro.

Transformación de datos

Make tiene módulos específicos para transformar datos dentro del flujo. Puedes reformatear fechas, manipular texto, hacer cálculos matemáticos, trabajar con arrays y JSONs, agregar datos de múltiples registros. Todo sin salir de Make.

Zapier tiene menos opciones nativas de transformación. Para manipulaciones de datos complejas, a menudo necesitas añadir pasos adicionales o usar integraciones de terceros.

Bucles e iteraciones

Make permite crear bucles que procesan colecciones de datos —listas, arrays, múltiples registros— dentro del mismo escenario. Puedes coger los diez registros nuevos de una base de datos y procesarlos uno por uno con la misma lógica.

Zapier maneja esto de forma diferente y más limitada, especialmente en planes básicos.

Visibilidad del flujo de datos

En Make, cuando un escenario se ejecuta, puedes ver exactamente qué datos entraron en cada módulo y qué datos salieron. Puedes pinchar en cualquier ejecución pasada y revisar el historial completo con todos los valores procesados.

Esta transparencia es extraordinariamente útil para depurar errores. Cuando algo falla en Make, normalmente puedes identificar el problema en dos minutos.

En Zapier, la visibilidad del flujo de datos es más limitada. El historial de ejecuciones existe, pero con menos detalle sobre los valores concretos procesados en cada paso.

Integraciones: Zapier tiene más, Make tiene suficientes

Zapier conecta con más de 6.000 aplicaciones. Make conecta con más de 1.500. En términos absolutos, Zapier tiene una biblioteca de integraciones mucho más amplia.

Dicho esto, el 90% de los casos de uso habituales están cubiertos por las 1.500 integraciones de Make. Las aplicaciones más populares —Google Workspace, Slack, Notion, Airtable, Shopify, WordPress, Mailchimp, HubSpot, Stripe— están disponibles en ambas plataformas.

Donde la diferencia importa es cuando necesitas conectar aplicaciones muy específicas o herramientas de nicho que no están entre las más populares. En esos casos, Zapier tiene más probabilidades de tener la integración nativa que necesitas.

Para el 90% de usuarios, las integraciones de Make son más que suficientes.

Fiabilidad y soporte: similares con matices

Ambas plataformas tienen una fiabilidad muy alta para herramientas SaaS. Los tiempos de inactividad son raros y bien comunicados.

En soporte, Zapier tiene una base de documentación más extensa y una comunidad más grande. Si buscas un tutorial específico o una solución a un problema concreto, hay más probabilidades de encontrar respuesta en Google para Zapier que para Make, simplemente porque Zapier lleva más tiempo siendo la herramienta más usada y tiene más contenido creado por su comunidad.

Esa ventaja de Zapier en recursos de aprendizaje es real, especialmente para principiantes. Make tiene buena documentación oficial, pero el volumen de tutoriales, artículos y vídeos de la comunidad es menor.

Para quién recomiendo Zapier

Zapier es la mejor opción en estos casos concretos.

Si eres principiante absoluto y necesitas resultados rápidos. La experiencia de usuario de Zapier está optimizada para que alguien sin conocimientos técnicos cree su primera automatización en minutos. Si el tiempo de aprendizaje es un factor crítico, Zapier gana.

Si necesitas conectar aplicaciones muy específicas o de nicho. Con más de 6.000 integraciones, Zapier tiene más probabilidades de tener exactamente la app que necesitas. Para integraciones muy específicas de software empresarial o herramientas verticales, revisa primero si están en Make y, si no están, Zapier es tu mejor opción.

Si tu equipo es no técnico y necesitan mantener las automatizaciones. Si las automatizaciones las van a configurar y mantener personas sin perfil técnico, la simplicidad de Zapier reduce los errores y la necesidad de formación.

Si tus flujos son simples y lineales. Si tus automatizaciones tienen un trigger y una o dos acciones sin lógica condicional ni transformaciones de datos, Zapier cubre perfectamente esas necesidades y es más fácil de gestionar.

Para quién recomiendo Make

Make es la mejor opción en estos casos.

Si el precio es un factor relevante. A igualdad de funciones, Make es entre dos y cinco veces más barato que Zapier. Para startups, autónomos y pymes con presupuesto ajustado, esa diferencia es significativa.

Si necesitas flujos complejos con lógica condicional. En cuanto tus automatizaciones requieren ramificaciones, condiciones múltiples o transformaciones de datos no triviales, Make es superior. Puedes construir flujos complejos en Make que serían imposibles o muy caros en Zapier.

Si trabajas con volúmenes altos de datos. Las 10.000 operaciones del plan Core de Make frente a las 750 tareas del Starter de Zapier no tiene comparación para el mismo precio. Si procesas muchos registros o tienes flujos que se ejecutan frecuentemente, Make es mucho más rentable.

Si quieres entender cómo funcionan tus automatizaciones. La visibilidad del flujo de datos en Make es superior. Si te interesa entender exactamente qué está procesando cada módulo —por curiosidad, por control de calidad o para depurar errores— Make te da esa información de forma mucho más clara.

Si estás dispuesto a invertir unas horas de aprendizaje inicial. La curva de aprendizaje de Make no es un obstáculo insuperable. Son unas pocas horas de práctica. Si tienes esa disposición, obtienes una herramienta significativamente más potente a largo plazo.

Mi elección personal y por qué

Uso Make como herramienta principal. Tengo una cuenta de Zapier que uso puntualmente cuando necesito conectar una aplicación que no está en Make o cuando necesito configurar algo muy rápido para un cliente que ya tiene cuenta en Zapier.

La razón principal es económica y técnica a partes iguales. Por el precio de un mes de Zapier Starter tengo dos meses del plan Core de Make con diez veces más operaciones. Y los flujos que necesito construir habitualmente requieren lógica condicional y transformaciones de datos que Make maneja mejor.

Si empezara hoy desde cero, elegiría exactamente lo mismo. Pero si alguien me dice que tiene miedo a la curva de aprendizaje técnica y solo necesita automatizaciones simples, le recomiendo Zapier sin dudarlo.

La herramienta correcta no es la más potente. Es la que usas de verdad.

Por Joan

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